La meta

Aprovecha, que la vida vuela

y aunque nunca es tarde

es mejor si empiezas.

Es este

el mejor momento

para abrir la puerta,

perseguir tus sueños.

Y piensa que no estás solo;

que yo te daré mi aliento.

Siembra, construye, aprieta.

Recoge, disfruta, reta.

Guarda tus fracasos,

tropieza con tus piedras

e intenta que sea siempre con la sonrisa puesta.

Desvístete de miedos:

el camino es tu m e t a.

tren

Los fundamentos del amor

El amor no es lo que enseñan las películas. No es romántico, tierno, sentimental, emotivo. No es sensible, delicado, ideal. No es afable. No es acaramelado.

Es adrenalina; mantenerme a gran altura sabiendo que voy a precipitarme al vacío en cualquier momento sin saber si soy yo que salto o tú que empujas.En ambas situaciones cierro los ojos con fuerza.

Es tener todo el rato el corazón  en éxtasis, hechizado, incapaz de predecir la siguiente emoción, confuso, mareado, revuelto, loco, lleno de júbilo y de miedo. ¿Qué si no vuelve a encontrar un corazón como el tuyo?

Es querer estar lo más cerca posible de ti y que eso signifique tenerte en mí y encontrarme entre tus piernas. Es acariciar, estremecerse, deleitarse, gozar. Eso es amor también.

Es que todos los días me sorprenda a mí misma pensando que eres para siempre.

AMANTES

Otras vidas

Hablan de la luz

pero sólo en sombras se distinguen

las siluetas opacas sobre un atardecer rosáceo.

Hablan del calor

pero sólo en el frío apreciamos

un abrazo y buscamos un beso.

Hablan de la vida

pero qué sabrán ellos

si nunca han sido

vencidos en batalla.

Oniria (II)

Hoy he soñado en grises, platas y azabaches. Caminaba a paso ligero bajo un cielo color zinc y veía, de lejos, tu silueta. Llevabas la chaqueta marrón que tanto te gusta y las manos en los bolsillos. También ibas rápido, ensimismado en tus pensamientos y probablemente con el ceño fruncido.

Aunque había gente, podía seguirte sin problemas porque no sabías que yo estaba detrás. Pero tras varios minutos, el cielo se encapotó, la calle se estrechó y cada vez salía más gente que me impedía verte. Cuanto más apretaba el paso, más gente aparecía dando empujones, y más te alejabas. Empecé a llamarte pero no me oías. Más y más gente surgía de la nada, y más y más se estrechaba la calle. No podía ir más rápido, tenía que abrirme hueco a codazos, y tú cada vez eras más pequeño. Grité con todas mis fuerzas tu nombre pero no oías.

El tumulto, finalmente, me tragó, y tú desapareciste.

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Contar

Cuántos suspiros.

Cuántos besos sin dar.

Cuántos kilómetros.

Cuántos minutos bidimensionales.

Números, números, números.

Y qué mareo;

la vida comienza a contarse entonces en cifras:

la hora de llamarnos,

los pestañeos fuertes,

las veces que volamos sin alas.

Sí, son muchos números

que contigo siempre suman.

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Ausencia.

Parece que únicamente escribo para no olvidar nada porque me da miedo que lo imprescindible desaparezca. Pero la realidad es que tenemos que olvidar para avanzar. Cada día dejamos atrás un montón de cosas, olvidamos minucias que creemos innecesarias y quién sabe si eran esenciales. Borramos casi de forma consciente las malas experiencias una vez entendemos lo que hayan venido a enseñarnos. Y no sin pena, algunos de nuestros más bellos recuerdos nos abandonan también para dejar que otros recuerdos lleguen. Yo, sin embargo…

Espero no olvidar la primera vez que di un beso,

la alegría de encontrar algo que has perdido,

cómo se ríe la yaya Manolita,

o tus ojos vidriosos a través de la pantalla.

Espero no olvidar lo importante que es la música,

el dolor de perder a alguien,

la intimidad familiar,

y la ilusión del primer amor.

Espero no olvidar tantas cosas

que probablemente ya he olvidado.

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Todas esas cosas.

A veces me gustaría quererle porque mi pasado me recuerda que yo habría sido feliz con él. Me apena porque me acuerdo de mi sonrisa si se acercaba y creo que soy la misma de entonces. No ha pasado tanto tiempo y sin embargo… Mirarle es mirar al pasado, a algo que tuvo que ser pero no fue. Sólo siento nostalgia. Me da un beso y se me quieren saltar las lágrimas mientras busco en quién sabe qué lugar el amor que había guardado para él durante más de dos años. No lo encuentro y no sé si seguir buscando. Y aun así, no puedo decirle nada, ni a él ni a mí, porque no lo entiendo. ¿A dónde va aquello que sentimos?

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Parálisis del sueño

He vuelto a soñar. Esta vez entre rojos al comienzo del sueño, y malvas cuando estaba a punto de despertar.

Sueño que la próxima vez es la última, y que tu mirada ya no transmite seguridad. Nos pesan el tiempo y las palabras dichas, y a pesar de lo que queda por decir, nos callamos.

Sueño que recoges para mí las palabras más bellas para que las guarde.

Después te vas.

Sueño que me precipito, pero siempre despierto antes de caer al suelo.

Lo indefinido del verano

Creo que el verano empieza cuando tú apareces y me levantas del letargo del invierno para recordarme que sigues ahí y que realmente nunca te marchaste, porque eres esa primera mañana de sol en la que uno despierta sintiendo el calor que esos meses grises ya habían desgastado.
Tú también has pensado en lo que deparará el verano cuando me dejes la puerta abierta para que entre sin llamar y ambos nos preguntemos inciertos si cruzaré el umbral. Deseamos y aborrecemos a la vez que esto ocurra, y, qué casualidad, siempre ganamos por caprichosos. Sin embargo, esto puede no repetirse y que esta vez nos enfrentemos al calor solos. Puede que la última vez que nos despedimos fuese verdadera. Puede que alguien corte el filo hilo que nos une.
Y aún así, el primer tímido rayo de luz siempre siembra en nosotros la mínima esperanza de que se repita, una vez más, nuestro ciclo.

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Elogio a la sombra

Somos el elogio a la sombra

de aquello que yace inerte

hasta que nos difuminamos

para ser cuerpos anónimos

que se emborronan con el tiempo

como las fotografías desgastadas

y vamos perdiendo el color

al ritmo del tiempo.

Aun con eso, las ideas permanecen

como el destello de una estrella,

desdibujadas pero en esencia intactas.

En la intimidad de lo universal

es donde nos entendemos y encontramos.

Madrid, 19 de abril de 2015

J-Campbell-Library
Jim Campbell. Library, 2010.